El
Rostro de la Reina de Azul
1. PASADO
Se dice que en algún
lugar del inmenso bosque de lo que antiguamente fue la civilización de Carcosa,
existe el llamado “lago de las 2 lunas”,
donde flota suspendida la Reina de Azul.
El lago jamás ha podido ser localizado, a pesar de los esfuerzos de miles de curiosos que año con año realizan sus expediciones al bosque.
El lago jamás ha podido ser localizado, a pesar de los esfuerzos de miles de curiosos que año con año realizan sus expediciones al bosque.
Se cuenta también que justo antes de que ocurriera
la catástrofe que causó la destrucción y caída de Carcosa, antes de morir, el
Rey redactó un manuscrito que contendría los secretos que en sus últimos días
lo llevaron a cometer las acciones que finalmente provocaron la causa de sus
desgracias así como la caída de su imperio.
Como el lago, jamás se ha podido verificar la
existencia de dicho manuscrito, sin embargo sí existen fuentes documentadas de
siglos pasados de personas que aseguran haber leído la primera (de 3 partes)
del mismo.
Sin revelar ningún detalle, todos estos testimonios
han coincidido en que la primera parte revela con gran exactitud la serie de
eventos y de incidentes que llevaron al Rey de Carcosa a “hacer lo que hizo” con la Reina de
Azul, y a “abandonarla como lo hizo”
en el lago de las 2 lunas.
Al parecer, una revelación al final de la primera
parte evitó que todos ellos continuaran con la lectura de la siguiente,
contribuyendo de esta forma aún más al misterio y a la fantasía que rodea a
este mito popular.
2. PRESENTE
No sé cuántos días o
semanas han transcurrido desde que me adentré en las profundidades del lago,
después de haber seguido al pie de la letra las instrucciones precisas de cómo
había que recorrer el bosque para finalmente encontrarlo.
Como el mío, puedo ver a mi alrededor decenas de
cuerpos yaciendo en las profundidades, sus pulmones completamente llenos por las
aguas. Me acerco a la superficie y puedo notar como soy capaz de flotar
suspendido sin realizar esfuerzo alguno.
No tan lejos, vislumbro una luz azul que ilumina
toda la extensión del lago, y una pequeña luna estática justo encima de su
cabeza.
Puedo empezar a apreciar su silueta blanca desnuda,
sus dos brazos extendidos hacia los lados, su pierna derecha doblada apoyada
sobre su pierna izquierda extendida, formando un triángulo (tal y como estaba
descrito en la segunda parte).
Su rostro no es visible debido a su largo y lacio
cabello negro azulado que cubre su cabeza agachada, bajando hasta sus piernas, y
cubriendo (convenientemente) sus pechos y su sexo.
Me postro delante de ella y titubeo antes de levantar su cabeza con mis dedos y apartar sus negros cabellos.
Finalmente, he visto su rostro.
FIN
Por: Oscar Alejandro
Inspirado por “El
habitante de Carcosa” de Ambrose
Bierce y los relatos de “El Rey de
Amarillo” de Robert W. Chambers.